Más que una película, parece un berrinche disfrazado de sketches paródicos

La madre del cine de parodia regresó a las salas este 2026 de la mano de sus creadores originales. Scary Movie 6 reúne nuevamente a varios de los actores y creativos que dieron vida a las primeras entregas, prometiendo una película cargada de incorrección política, humor negro, sátira y las burlas irreverentes que hicieron tan populares a las originales.

La pregunta es inevitable: ¿realmente estamos ante el regreso triunfal de las parodias al cine?

La respuesta corta es no.

La película prometía ser algo más que una sucesión de referencias a la cultura popular. Se esperaba una propuesta capaz de utilizar la comedia para criticar fenómenos sociales, políticos y cinematográficos recientes. El problema es que, aunque intenta burlarse de múltiples temas, lo hace de una manera superficial, forzada y sorprendentemente poco ingeniosa.

Las dos primeras películas de la saga tenían algo que muchas veces se olvida cuando se habla de ellas: una idea satírica detrás. La primera utilizaba a Scream para burlarse de los clichés del cine slasher, mientras que la segunda tomaba como referencia películas de casas embrujadas como The Haunting (1999) para ridiculizar sus convenciones. Incluso cuando los chistes eran absurdos o infantiles, existía una estructura narrativa y un blanco claro de la sátira.

Después de eso, sepa dios que intentaron hacer con la franquicia más haya de una colección de chistes sobre sexo, gases, referencias pasajeras y desfile de disfraces chafas de personajes conocidos.

Y justamente ese mismo problema persigue a esta nueva entrega. La película parece querer burlarse de las llamadas riquelas, secuelas que funcionan al mismo tiempo como remakes y reinicios generacionales,  pero la idea está tan mal desarrollada que cuesta entender cuál es el objetivo de la historia hasta bien avanzada la cinta. Durante gran parte del metraje, la película parece más preocupada por acumular referencias que por construir una narrativa coherente.

Ese es, de hecho, su principal problema. Scary Movie 6 está mucho más interesada en burlarse de temas actuales que en contar una historia. En lugar de desarrollar un conflicto claro o personajes mínimamente interesantes, la película salta constantemente de una parodia a otra sin una verdadera conexión entre ellas. La trama termina sintiéndose como una excusa para encadenar sketches, muchos de los cuales dependen completamente de que el espectador reconozca la referencia.

Y cuando el chiste depende únicamente de reconocer qué se está parodiando, deja de funcionar como sátira para convertirse en un simple guiño.

Claro que hay momentos genuinamente divertidos. Algunas escenas consiguen arrancar varias carcajadas, la secuencia musical de Shorty parodiando Demon Hunters es probablemente uno de los mejores ejemplos, y en general la película es sumamente cómica, pero por momentos parece estar más obsesionada con comentar lo más reciente en lugar de construir humor duradero.

Lo que hizo que las primeras Scary Movie envejecieran relativamente bien es que podían disfrutarse incluso sin haber visto las películas que parodiaban. Conocer las referencias enriquecía la experiencia, pero no era un requisito para entender los chistes o seguir la historia. Aquí ocurre exactamente lo contrario.

Si el espectador no está al tanto de temas como los Oscar de 2026, el caso Epstein, la cultura de las redes sociales, la política de estados unidos o los debates sobre el llamado "wokismo", gran parte de la película pierde sentido. Muchos de sus chistes parecen destinados a desaparecer tan rápido como los titulares que los inspiraron.

Pero quizá lo más curioso es que la película termina sintiéndose menos como una continuación de la saga y más como una especie de ajuste de cuentas por parte de los hermanos Wayans.

Es bien sabido que, tras la segunda entrega, los Wayans abandonaron la franquicia y que las películas posteriores fueron duramente criticadas tanto por la prensa como por los propios seguidores de la saga. En varios momentos, Scary Movie 6 parece utilizar la comedia como una forma de expresar esa frustración y resentimiento acumulado durante años. Y ahí reside una gran ironía de esta nueva entrega.

La película intenta burlarse de una industria obsesionada con reciclar franquicias, traer de vuelta actores originales y apelar constantemente a la nostalgia. Sin embargo, termina cayendo exactamente en la misma trampa que pretende criticar. Porque recuperar a los creadores originales, a los personajes clásicos o a las referencias más queridas no garantiza que una obra funcione. 


Al final, Scary Movie 6 se convierte en un ejemplo perfecto de aquello que intenta satirizar. Una película que confía demasiado en el recuerdo de lo que alguna vez fue la franquicia y muy poco en la capacidad de construir algo nuevo. Porque la nostalgia puede atraer al público a la sala, pero solo una buena historia consigue que permanezca sentado hasta el final.