¿Callum Turner y Monica Barbaro logran sostener esta comedia romántica?

Las comedias románticas, durante los últimos años, han sido un género que ha perdido buena parte de la fuerza que tuvo en décadas pasadas. Hoy en día son pocas las películas que buscan narrar historias de parejas o de personas que buscan desesperadamente el amor mientras viven todo tipo de aventuras, para terminar descubriendo que encontraron al amor de su vida o, peor aún, que el amor de su vida siempre estuvo ahí con ellos durante toda la aventura.

En los últimos años han sido pocas las comedias románticas que realmente han dejado una huella en el género. Ahí están Palm Springs, Anyone But You, People We Meet on Vacation y Eternity. Y este 2026 llega a los cines One Night Only. 

El filme protagonizado por Monica Barbaro y Callum Turner, a primera vista parece ser una rom-com bastante convencional: dos jóvenes que buscan el amor terminan encontrándose y viviendo todo tipo de aventuras, sólo para descubrir que quizá son el uno para el otro. Hasta aquí, todo bien. El problema surge cuando conocemos la historia y el contexto detrás de la película.

La cinta transcurre en un mundo donde, en Estados Unidos, las relaciones extramatrimoniales son un delito y a las personas solteras solo se les permite tener relaciones sexuales con quien quieran durante únicamente doce horas. Una premisa demasiado extraña, casi como si sonara una versión porno de La purga, que deja demasiadas, pero demasiadas preguntas éticas, políticas y sociales a lo largo de la cinta y que, desafortunadamente, la película prácticamente no intenta responder.

Y justamente ahí surge uno de sus principales problemas. Mientras transcurre la historia, resulta inevitable que demasiadas preguntas pasen por nuestra cabeza:

¿Cuándo se implementó esto? ¿Qué implicaciones ha tenido? ¿Debemos creer que la gente aceptó semejante legislación sin protestar? ¿Cómo funciona un sistema judicial que castiga a alguien por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio? ¿Imaginas que parte de tus impuestos se utilice para perseguir y encarcelar a personas simplemente por tener sexo sin estar casadas?

Son tantas las preguntas que, por momentos, resulta difícil concentrarse en la historia que estamos viendo en pantalla.

Y lo peor es que, aunque la premisa pueda parecer completamente absurda, tampoco suena tan alejada de ciertos momentos de la historia estadounidense. ¿Sabian que durante décadas existieron una leyes llamadas “leyes de sodomía”, que criminalizaban determinadas prácticas sexuales, como el sexo anal, sexo oral y el sexo entre personas del mismo sexo hasta el 2003?

El problema justamente con todas las preguntas que nos deja esta cinta y que no intenta responder es que mientras estas viendo la película te resulta seguir el hilo de la historia debido a todas las interrogantes sin responder. 

Pero, a pesar de su rebuscada premisa, la película logra sostenerse gracias a las situaciones hilarantes que viven sus protagonistas y, sobre todo, a la gran química entre Callum Turner y Monica Barbaro.

Desde su primer encuentro desastroso hasta las interacciones posteriores, ambos personajes pasan de ser dos desconocidos que casi, casi se odian y desean no volver a verse, a formar una amistad que les permite disfrutar de la noche. Y, poco a poco, esa amistad se transforma en una atracción romántica que funciona bastante bien gracias a la química entre ambos y a todas las aventuras que viven durante esas doce horas.

La película entiende que una buena rom-com necesita, antes que nada, conseguir que queramos ver a sus protagonistas juntos. Y aquí lo consigue. El único problema que quizá tienen sus personajes es que realmente no llegamos a conocerlos demasiado. Apenas conocemos aspectos superficiales de quiénes son, en qué trabajan, cuál es su situación amorosa o sentimental, algunos detalles sobre sus tatuajes o como se llame ese extraño dispositivo que llevan en la muñeca las personas de este mundo. 

Pero la película casi no profundiza en su psicología, en sus historias personales o en las razones que los llevaron hasta ese punto de sus vidas. Gran parte de su construcción gira alrededor de su objetivo de tener sexo durante esa noche y de las situaciones que ocurren mientras intentan conseguirlo. Esto funciona para mantener el ritmo de la comedia, pero limita la profundidad emocional que podría haber tenido su romance.

One Night Only tal vez no sea una de las mejores rom-com de los últimos años y está bastante lejos de tener el impacto que tuvieron películas como Anyone But You. Sin embargo, es una película que, a pesar de contar con una premisa realmente extraña, consigue hacerte pasar un buen rato gracias a sus protagonistas, sus actuaciones y, sobre todo, al carisma y la química que existe entre ellos.

No será una película que probablemente trascienda ni que vaya a redefinir el género. Pero tampoco parece querer hacerlo. Es una película para disfrutar, reírse de las situaciones absurdas y dejarse llevar por la aventura de dos personas que, en circunstancias bastante extrañas, terminan encontrándose.