El filme protagonizado por Ewan McGregor y Anne Hathaway sobre dinosaurios, a pesar de tener una buena premisa, termina decepcionando.

Una de las preguntas más interesantes que muchos nos hemos hecho alguna vez es: ¿qué pasaría si los dinosaurios nunca se hubieran extinguido? ¿Cómo viviríamos los seres humanos con estas criaturas? ¿Sobreviviríamos o terminaríamos siendo presas de estas bestias?

Son preguntas que probablemente sólo podrán existir en nuestra imaginación y que jamás tendrán una respuesta definitiva. Sin embargo, distintas historias, artículos científicos, libros, series y películas nos han permitido explorar la posibilidad de un mundo en el que los seres humanos y los dinosaurios habitaran el mismo planeta al mismo tiempo.

Todos recordamos el clásico de culto Jurassic Park, aquel filme que nos presenta un mundo donde los seres humanos logran revivir a los dinosaurios y que, para sorpresa de nadie, termina saliendo terriblemente mal. Lo interesante de aquella película era precisamente observar cómo la humanidad intentaba traer algo del pasado hacia el presente.

Pero ¿qué pasaría si ocurriera exactamente lo contrario? ¿Qué pasaría si nuestro propio presente viajará al pasado? 

Imagina despertar un día y descubrir que todo tu vecindario se ha trasladado misteriosamente miles de años atrás y que ahora tienes que sobrevivir rodeado de criaturas que quieren comerte. Esa premisa tan atractiva pertenece a El final de la calle Oak, una película que, desafortunadamente, no consigue aprovechar todo el potencial de su propia idea.

Uno de los principales problemas de la cinta es que constantemente se aleja de su conflicto central. A lo largo de la película se plantean distintos problemas familiares y conflictos personales que, en teoría, deberían enriquecer a los personajes, pero que terminan siendo explorados de manera superficial. Se introducen ideas que parecen importantes para la historia y después simplemente se abandonan o reciben una resolución demasiado apresurada.

Esto provoca que el relato acumule huecos y preguntas sin responder y, al mismo tiempo, impide que podamos involucrarnos realmente con los personajes. Sabemos que tienen problemas, pero conocemos muy poco sobre ellos. Y aquello que sí conocemos suele ser tan genérico que resulta complicado desarrollar una conexión emocional genuina.

Esto nos lleva precisamente a otro de los problemas de la película: sus protagonistas pueden llegar a ser verdaderamente irritantes.

En muchas ocasiones los personajes toman decisiones absurdas únicamente para alargar el conflicto. Parecen incapaces de utilizar el sentido común y constantemente eligen la alternativa que los pondrá en mayor peligro. Un recurso bastante común dentro del thriller y el cine de supervivencia: sacrificar la inteligencia de los personajes para mantener viva la tensión. Porque, siendo honestos, si todos actuaran con sentido común, la película probablemente duraría veinte minutos.

El problema es que cuando este recurso se utiliza constantemente, deja de generar tensión y comienza a generar frustración. Ya no estás preocupado por saber si los personajes sobrevivirán; estás preguntándote por qué demonios nadie ha pensado en la solución más evidente.


Otro problema bastante evidente es la enorme influencia que tiene el cine de Steven Spielberg sobre la película. El final de la calle Oak intenta combinar algunos de los elementos característicos del cine de Spielberg: ciencia ficción, aventura, criaturas gigantes, peligro constante y, especialmente, dramas familiares insertados dentro de una historia fantástica. Pero el problema aquí no es rendir homenaje a Spielberg; el problema es que lo hacen sin encontrar una identidad propia.

Un homenaje funciona cuando toma elementos de una obra anterior y los transforma en algo nuevo. Aquí, en cambio, muchas decisiones parecen existir únicamente para recordarnos que estamos viendo una película inspirada en ese tipo de cine. 

Esto se refleja incluso en la dirección y la edición. Hay determinados planos, movimientos de cámara y decisiones visuales que parecen construidos para parecer innovadores o rendir homenaje a cierto lenguaje cinematográfico, pero que terminan sintiéndose artificiales porque no poseen un propósito dramático, estético o simbólico claro. 

A pesar de todo, la película tiene algunos elementos rescatables. Las actuaciones de Anne Hathaway y Ewan McGregor son bastante sólidas. Aunque sus personajes no cuentan con el desarrollo suficiente para que puedan explotar completamente sus capacidades, ambos actores consiguen sostener buena parte de la película y cargar sobre sus hombros el peso dramático de varias escenas.

Otro punto a favor es la construcción de la tensión. Quitando el inexistente sentido común de los personajes, la película consigue combinar bastante bien las escenas de supervivencia con ciertos momentos de humor negro y algunas ideas relacionadas con las paradojas temporales. 

Hay momentos en los que la película consigue encontrar una personalidad mucho más interesante, especialmente cuando deja de intentar parecer una aventura familiar al estilo Spielberg y se permite ser una película de supervivencia absurda, violenta y ligeramente macabra. Y quizá ahí estaba la película que El final de la calle Oak realmente necesitaba ser.

En lugar de intentar reproducir constantemente el espíritu de Spielberg o depender de personajes que toman decisiones absurdas para mantener el conflicto, el director podría haber explotado mucho más esa combinación entre tensión, humor negro y ciencia ficción. Es un terreno especialmente interesante si consideramos que el director ya había demostrado en It Follows su capacidad para construir tensión y atmósferas inquietantes.

El final de la calle Oak termina siendo una película entretenida por momentos, con buenas actuaciones y algunas escenas de tensión bastante eficaces, pero también una obra tremendamente intrascendente. En lugar de construir su propia identidad, se queda atrapada entre el homenaje a Spielberg, el thriller de supervivencia y el drama familiar, sin terminar de convertirse completamente en ninguna de las tres. La idea de esta cinta pudo haber dado lugar a una película extraordinaria, pero termina convirtiéndose en una más del montón.